CHILE NOS UNE

CONTEXTO

Todos nacemos iguales en dignidad, sí, pero a pesar de los muchos avances, las oportunidades siguen siendo dispares según el origen de cada cual: comuna, clase social, género o etnia. Debemos aspirar a una base común digna y de calidad de bienes sociales a lo largo y ancho del territorio: educación, salud, pensiones, vivienda, seguridad y espacios públicos.

Pese a lo mucho que se ha avanzado en las últimas décadas en la construcción de esa base común, muchos aún viven en la pobreza (por ingresos o multidimensional) o con el temor a perder el progreso logrado. Al Estado lo perciben, con razón, ausente, o bien presente pero con mal servicio, mal trato o capturado por intereses ajenos. A la política la ven, también con razón, encerrada en si misma, desatendiendo las urgencias de las personas. Ven con desazón cómo coexisten dos Chile en el mismo territorio, uno con una base de bienes sociales de primer mundo y otro que los mira a la distancia.

Esa base común de bienes sociales y el buen trato del Estado, la Política y de las empresas, son una condición necesaria mas no suficiente. Muchos han experimentado – especialmente mujeres y jóvenes – crecientes dificultades para acceder a oportunidades de empleo o emprendimiento, y se han visto forzados a optar por la precaria informalidad o, peor aún, por la inactividad para poder cuidar a sus seres queridos. Ello no es sino la cara humana del menor dinamismo económico profundizado por la pandemia.

OPORTUNIDAD

La Nueva Constitución nos brinda la oportunidad para resetear el engranaje del Estado y la Política, sus instituciones y regulaciones, para que, entre otras materias, sean más eficaces en generar una base común de bienes sociales de calidad, sin inhibir la libertad necesaria para activar el dinamismo económico que genera las oportunidades para que las personas puedan desarrollar sus proyectos de vida en libertad.

EL PROYECTO

El proyecto país que proponemos para el ciclo constitucional tiene un núcleo central, integrado por dos procesos donde lo que debe prevalecer es la libertad.

Para lograr este delicado equilibrio, el engranaje debe integrar dos sistemas que deben co-existir, sin que el primero atrofie al segundo, sino que por el contrario lo potencie:

Ambos sistemas –Estado Colaborativo y Sociedad Participativa–
se sostienen en 6 pilares que deben funcionar con cierto equilibrio y cuyas bases deben estar consagrados adecuadamente en la nueva constitución.

Para lograr este delicado equilibrio, el engranaje debe integrar dos sistemas que deben co-existir, sin que el primero atrofie al segundo, sino que por el contrario lo potencie:

Basta que falle un pilar para que el sistema se desestabilice:

Si no se garantiza adecuadamente la libertad de emprendimiento y asociación, así como el derecho de propiedad de sus frutos, seguirá adormecido el dinamismo económico y por lo tanto la generación (i) de recursos para financiar y de innovación para mejorar la base común de calidad de bienes sociales y (ii) de oportunidades para que las personas puedan desarrollar sus proyectos de vida en libertad.

Si no hay libre competencia, transparencia y buen trato en los mercados, prevalecerá la desconfianza en el emprendimiento y por lo tanto la demanda por un Estado más grande y regulador que terminará ahogando ese dinamismo económico que representa la mejor política social.

Si el Estado no garantiza y regula una base común de calidad de bienes sociales, las oportunidades para desarrollar los proyectos de vida estarán condicionados por el lugar de nacimiento.

Si el Estado monopoliza la provisión de bienes públicos, estos no contarán con la innovación y el dinamismo que sólo una sociedad civil diversa trae; necesarios para mejorar su calidad y adaptabilidad a las diversas necesidades y sueños de las personas.

Si el Estado no se moderniza hacia uno más colaborativo, eficiente, autónomo, abierto y descentralizado – en otras palabras un Estado al servicio de las personas (en su condición de trabajadores, consumidores, empresarios, emprendedores o inventores) – los derechos o propósitos sociales consagrados en la constitución serán letra muerta.
Si la Política no logra transformar las aspiraciones y dolores de las personas en soluciones responsables, de largo plazo y fundadas tanto en análisis técnico como en dispositivos de participación ciudadana con método y estructura, las satisfacciones de corto plazo se transformarán en frustraciones futuras y en aún más desconfianza.

LA EXPECTATIVA

El proceso de la Nueva Constitución es un punto de partida habilitante fundamental mas no suficiente para sentar las bases del proyecto país para los próximos 30 años.

SÚMATE

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